Seis comprobaciones de cinco minutos para tu web local
No necesitas ser técnico para saber si tu web funciona. Coge el móvil, ponte un cronómetro de cinco minutos y haz estas seis pruebas. Al acabar sabrás qué arreglar primero.
Oviedo, Asturias
No necesitas ser técnico para saber si tu web funciona. Coge el móvil, ponte un cronómetro de cinco minutos y haz estas seis pruebas. Al acabar sabrás qué arreglar primero.
Abre tu web en el teléfono, no en el ordenador. Es lo que hace la mayoría de la gente cuando busca un fontanero, un restaurante o una tienda mientras va por la calle.
Desplázate despacio por toda la página. No mires el diseño, mira si puedes leer y tocar sin esfuerzo. Los fallos más habituales son estos:
Abre la web y no hagas scroll. Pregúntate: ¿qué ofrece este negocio, para quién y dónde? Si la respuesta tarda, el visitante se va.
Un eslogan bonito pero genérico no cuenta como respuesta. «Soluciones que se notan» no dice nada. «Reformas de baños y cocinas en Oviedo» sí. Lo mismo con el nombre: si no ves la marca arriba, ni en el móvil ni en el ordenador, el visitante no sabe dónde ha caído.
Prueba práctica: enséñasela a alguien que no te conozca durante cinco segundos y pídele que te diga a qué te dedicas. Si duda, tienes trabajo.
Desactiva el wifi y abre la web con datos móviles. Es la prueba más honesta. Si necesitas contar mentalmente mientras carga, ya es lenta.
Casi siempre el culpable son las imágenes demasiado pesadas, subidas tal cual salen de la cámara. También influyen los plugins que se acumulan con los años y un alojamiento barato. Para empezar no hace falta tocar nada: apunta cuánto tarda y repite la prueba tras optimizar las fotos.
Desde la portada, ¿cuántos toques necesitas para llamar o escribirte? Lo ideal es uno. Teléfono pulsable, botón de WhatsApp que funcione y que no moleste, dirección y horario visibles sin buscarlos.
Después busca el nombre de tu negocio en Google, como lo haría un cliente. Fíjate en tu ficha, la caja con mapa que aparece a un lado o arriba. Revisa que estén bien:
Entra en las reseñas de tu ficha. Mira las últimas, no las mejores. ¿Son recientes? ¿Hay alguna negativa sin contestar? Una queja con respuesta educada suele dar más confianza que una ficha perfecta, porque demuestra que hay alguien detrás.
Si hace mucho que no entra ninguna, el problema no es la web, es que no las pides. Un mensaje con el enlace directo, enviado al terminar un trabajo, suele bastar. Para que den confianza de verdad, mejor que no sean todas del mismo estilo ni del mismo día.
Última pasada, con la pantalla del móvil a brillo normal. ¿Se lee el texto pequeño? El gris claro sobre fondo muy oscuro, o al revés, cansa y se acaba saltando. Si tienes que forzar la vista en una tarjeta o un subtítulo, tus clientes también.
Después, mira las cifras y promesas. Un «muchos clientes satisfechos» o un porcentaje sin contexto no convence a nadie. Lo que sí funciona: un trabajo real con su foto, el nombre de quien te recomienda con permiso, un logo de cliente o una reseña enlazada. Si no puedes demostrar una frase, quítala o cámbiala por algo que sí puedas respaldar.
Ahora cuenta. Si fallas en una o dos pruebas, son retoques de una tarde. Si fallas en tres o más, empieza por este orden: móvil, primera pantalla, contacto. Son las que más clientes ahuyentan y las que antes se arreglan. Anota lo que has encontrado hoy mismo, porque mañana se te habrá olvidado.
Si al terminar prefieres que otro se encargue de los arreglos, en Klikeando hacemos webs para negocios locales y puedes ver algunas en klikeando.com/trabajos, como INLSOUND o Convivox.
Una sesión de una hora para convertir estas ideas en un plan concreto para tu caso.
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